Mineras, depredadoras en tiempos de la pandemia

Organizaciones no gubernamentales y especialistas lanzaron recientemente un informe en el que seƱalan que mineras de diversas partes del mundo, incluyendo MĆ©xico, han aprovechado la emergencia sanitaria del coronavirus para continuar sus operaciones, evadir la justicia y promover modificaciones a las leyes –de por sĆ­ laxas– para que les reditĆŗen ganancias a futuro. Se trata de una voracidad que cuenta en varias ocasiones con apoyo directo o indirecto de algunos gobiernos. 

MONTREAL, Can. (Proceso).– Los problemas causados por las compaƱƭas mineras en una larga lista de paĆ­ses han sido tema frecuente en investigaciones periodĆ­sticas, textos acadĆ©micos y audiencias judiciales desde hace dĆ©cadas… y los tiempos del covid-19 no estĆ”n siendo una excepción, segĆŗn el informe Voces desde el territorio, publicado el martes 2.

Elaborado por MiningWatch (CanadĆ”), The Institute for Policy Studies (IPS, Estados Unidos) y London Mining Network (Reino Unido), entre otras organizaciones, el documento se enfoca en cómo numerosas mineras aprovechan “la pandemia por el covid-19, continĆŗan operando, pese a los riesgos para trabajadores y comunidades, y buscan avanzar en proyectos que van contra la voluntad de las personas afectadas, mientras presionan por cambios regulatorios que mejoren sus ganancias a largo plazo”. Dichas acciones, en gran parte de los casos, han contado con el apoyo gubernamental.

En las pĆ”ginas del informe aparecen ejemplos de mĆ”s de una veintena de paĆ­ses. “Recibimos mensajes de organizaciones comunitarias desde muchos sitios, contĆ”ndonos todos estos problemas cuando se suponĆ­a que imperaba la cuarentena. Por eso decidimos poner en marcha un amplio monitoreo entre distintos grupos y revisar los reportes de prensa, entre otros documentos. No han sido eventos aislados”, comenta a Proceso Kirsten Francescone, coordinadora para AmĆ©rica Latina de MiningWatch.

Riesgos sanitarios 

La minerĆ­a fue considerada en varios paĆ­ses una actividad esencial; se permitieron sus operaciones pese a la amenaza que representa el coronavirus. “Fue vista como prioritaria por encima de la salud pĆŗblica y la seguridad alimentaria, entre otros temas. Es difĆ­cil comprenderlo”, dice en entrevista Jennifer Moore, investigadora asociada del IPS. El informe recaba casos de contagio y decesos por estas disposiciones.

En la provincia canadiense de Alberta, el proyecto Kearl Lake (de Imperial Oil) formó parte de los servicios esenciales dictaminados por el gobierno provincial. En total, 45 trabajadores dieron positivo a la prueba del covid-19. Varios de estos mineros volvieron a sus hogares en cuatro provincias distintas de CanadÔ. Sólo en dos de ellas, Saskatchewan y Nueva Escocia, se han notificado 152 contagios relacionados y dos muertes.

En la mina rusa Olimpiada (propiedad de Polyus), 866 trabajadores contrajeron el virus. Pocas semanas atrÔs, el número de infectados era de 89. Esta veta de oro ha seguido funcionando bajo resguardo militar.

El informe destaca escenarios parecidos en América Latina. La mina Antamina, en Perú, fue autorizada para continuar sus operaciones, aunque no a su mÔxima capacidad. El 31 de marzo la empresa anunció los primeros casos positivos de covid-19. Sin embargo, los trabajos siguieron hasta el 13 de abril. El 30 de ese mes se dio a conocer que habían sido 210 los mineros afectados; uno de ellos falleció.

En suelo panameño las autoridades eximieron el 20 de marzo a la mina Cobre PanamÔ de las medidas de cuarentena. A principios de abril se conocieron varios casos positivos y un deceso por coronavirus. El Ministerio de Salud pidió a First Quantum (dueña del proyecto) que suspendiera operaciones. Al final, 106 trabajadores tuvieron el virus; cinco de ellos murieron.

Son numerosos los estudios cientĆ­ficos que han abordado las enfermedades ocupacionales. En el caso de la minerĆ­a se subraya con insistencia el riesgo para los sistemas respiratorio y circulatorio. La Administración de Salud y Seguridad Minera de Estados Unidos publicó que los mineros son “particularmente vulnerables al coronavirus” debido a que buena parte de ellos sufre de algĆŗn tipo de daƱo pulmonar.

“Hay trabajadores con condiciones preexistentes que han sido expuestos al coronavirus. Pensemos tambiĆ©n en las comunidades cercanas. La salud de muchas de ellas se ha visto afectada por la minerĆ­a, por ejemplo, por el agua y el polvo. Los servicios de salud no son de buena calidad. Esto empeora aĆŗn mĆ”s la situación”, menciona Francescone.

El informe de las organizaciones precisa que la minería no se consideró una actividad esencial en México hasta el pasado 18 de mayo. Sin embargo, se hace hincapié en que Grupo Frisco, Fresnillo e Industrias Peñoles nunca suspendieron sus operaciones.

El documento también menciona que ambientalistas en Argentina señalaron a la empresa Yamana Gold por servirse de los días de cuarentena para avanzar en el proyecto de exploración Suyai, en Chubut, aunque la actividad minera estÔ prohibida desde 2003 en esta provincia.

Un caso parecido ocurrió en Ecuador, donde Codelco y Enami aprovecharon el bloqueo gubernamental para adelantar actividades de exploración en el noroeste del país, trabajos a los que se oponen distintas comunidades indígenas.

Madruguete regulatorio

Distintos esfuerzos para modificar normativas en favor del sector en tiempos de covid-19 también son señalados en el informe. La Corte Suprema de Brasil difundió el 22 de mayo pasado el video de una reunión entre el presidente Jair Bolsonaro y varios de sus ministros.

En la grabación, Ricardo Salles, responsable de la cartera de Medio Ambiente, comentó que la pandemia es una oportunidad para impulsar una desregulación en materia de política medioambiental, ya que los medios estarían concentrados en la contingencia sanitaria.

Nara BarĆ©, coordinadora de las Organizaciones IndĆ­genas de la Amazonia BrasileƱa, declaró: “Desde que Jair Bolsonaro asumió el cargo, nuestras tierras indĆ­genas estĆ”n cada vez mĆ”s amenazadas por actividades económicas depredadoras que ponen en peligro la integridad de nuestros territorios ancestrales y los recursos naturales esenciales para nuestra supervivencia.

Con la crisis del covid-19 las actividades ilegales de mineros, madereros, narcotraficantes y otros invasores representan una amenaza aĆŗn mayor, porque pueden llevar el virus a nuestros territorios y comunidades.”

En Honduras, el gobierno informó el 27 de marzo reciente que los permisos para proyectos extractivos se tramitarían por medio de una plataforma digital, en razón del covid-19. Diversas organizaciones ya habían criticado anteriormente el magro nivel de transparencia para la atribución de estos permisos.

Unos dĆ­as despuĆ©s se anunció que la aprobación de actividades mineras –como transporte y exportación– pasarĆ­a a ser responsabilidad de la SecretarĆ­a de Desarrollo Económico en el marco de una ley especial. LĆ­deres comunitarios han declarado que esta disposición guarda muchas semejanzas con la normativa minera en el paĆ­s que fue aprobada en 1998, tras el paso del huracĆ”n Mitch.

En Indonesia, una nueva ley de minerĆ­a fue aprobada en medio de la pandemia, proyecto que el aƱo pasado habĆ­a provocado protestas ciudadanas por favorecer ampliamente a las empresas. “De por sĆ­ las regulaciones son dĆ©biles en muchos paĆ­ses y no se caracterizan por su transparencia. Las acciones que aparecen en el informe muestran que durante la crisis del covid-19 el escenario no estĆ” mejorando, al contrario”, apunta Francescone.

Otro asunto es que ciertas compañías han hecho donaciones en el marco de la pandemia, pero sin estÔndares de transparencia, aumentando con ello las sospechas de realizar una estrategia de relaciones públicas. Tal ha sido el caso de Barrick Gold en distintas zonas de África.

En Guatemala, Pan American Silver distribuyó material sanitario y alimentos. El pueblo Xinka teme que estas donaciones tengan impacto en el proceso de consulta respecto de la mina de plata de Escobal. En 2017 el Tribunal Constitucional decretó el cierre de la misma hasta que se realice el proceso de consulta.

Sin protestas

El informe de las organizaciones tambiĆ©n expone que algunos gobiernos “han impuesto restricciones a la libertad de asociación y movimiento de las personas con el fin de proteger la salud pĆŗblica. Pero estas medidas severas e incluso militarizadas comprometen la capacidad de las personas para defender sus territorios y sus vidas”.

En Filipinas, el presidente Rodrigo Duterte ha arrestado a una decena de defensores del medio ambiente desde que se declaró la pandemia; asimismo, un activista perdió la vida por disparos de desconocidos. A principios de abril los campamentos de los opositores a la mina Didipio fueron desalojados con violencia.

En Turquía varias personas fueron desalojadas de las cercanías de la mina Kirazli y obligadas a pagar el equivalente a 7 mil dólares de multa, con el argumento de que desobedecían las medidas sanitarias. Los activistas señalaron que la empresa dueña del proyecto aún contaba con personal en el lugar, pese a que el gobierno turco decidió no renovar la concesión por razones medioambientales.

En PerĆŗ se aprobó –en plena crisis por covid-19– una ley que exime de responsabilidad penal a cualquier policĆ­a o miembro del ejĆ©rcito que lesione o mate a una persona, siempre que estĆ© en cumplimiento de sus funciones. Durante la pandemia, en Colombia y MĆ©xico no ha disminuido la violencia contra defensores de derechos humanos y del medio ambiente. La organización Indepaz informó que, desde que se dio el primer caso de covid-19 en suelo colombiano, 36 activistas han muerto… En MĆ©xico cuatro defensores fueron asesinados durante los dos primeros meses de la crisis.

“Las comunidades merecen ser escuchadas en estos momentos por las dificultades que atraviesan y las luchas que realizan. Es necesario que se dĆ© una organización mĆ”s fuerte frente al extractivismo que no dejamos de constatar”, dice Jennifer Moore.

En la mayoría de los casos descritos en Voces desde el territorio aparecen citadas las mineras canadienses. De hecho, la Bolsa de Toronto es la mÔs importante para las firmas de minería a nivel mundial. Pierre Gratton, presidente y director ejecutivo de la Asociación Minera de CanadÔ, hizo algunas declaraciones al Financial Post a raíz de la publicación del informe.

Rechazó las acusaciones respecto de que su sector se ha conducido de manera irresponsable, precisando que sus miembros convocaron a un grupo de trabajo desde el inicio de la crisis por covid-19 a modo de diseƱar una estrategia. “Creo que nuestra industria se lo ha tomado muy en serio”, dijo Gratton.

Este reportaje forma parte del número 2276 de la edición impresa de Proceso, publicado el 14 de junio de 2020 y cuya versión digitalizada puedes adquirir aquí

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